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                          ESCUELA MEXICANA DE BOXEO ORIENTAL

                             EL TAEKWONDO COMO ARTE MARCIAL

El Taekwondo como arte marcial implica no sólo un entrenamiento fisico, sino también una preparación mental que a su vez, conforme el grado de avance del que lo practica, adquiere una sensibilidad espiritual profunda.

En esencia, todo arte marcial encierra en sus doctrinas la búsqueda de la paz interior.

Cada movimiento lleva implícita una expresión artística a través de la cual la energía del organismo manifiesta su poderío. Es por ello que el entrenamiento físico es de vital importancia, pues con este el organismo obtiene el estado de relajación, con el cual la mente se libera y el espíritu alcanza su máxima expresión.

Las formas desarrolladas dentro de este arte, conocidas como Kichos y palgwes en los grados de principiante, Taeguks en los grados intermedio y avanzado y Poomses en los grados avanzados de cinta negra lleva implícita la filosofía existencial de este arte.

Cada una de estas formas han sido desarrolladas como una coreografía, dentro de la cual se halla la técnica de pelea que integran este arte marcial. Conforme se avanza de grado, la forma se vuelve más complicada pues integra nuevos movimientos, como bloqueos, ataques y contraataques. Así mismo exige mayor concentración mental y un estado de relajación mas profundo, pues lo que se simula durante la ejecución de la forma es un combate con adversarios múltiples.

El taekwondo proporciona fuerza, velocidad, reflejos, así como capacidad de respuesta y planeación instantánea en situaciones adversas, no sólo donde la violencia física está presente, sino también ante situaciones de toda índole en las que la mente debe resolver de forma inmediata el problema presente.

Los principios básicos que deben integrar la ética de todo alumno radican en la lealtad, la honestidad, la solidaridad y el respeto tanto a sí mismo como a todo aquel que le rodee.

La ira, el miedo, la desesperación, y toda emoción negativa que cotidianamente suelen aquejar a las personas, son emociones adversas que debe dominar el taekwondoin y de las cuales debe desprenderse conforme avanza en su nivel de capacidad y entrenamiento.

Si bien es un arte de defensa personal, donde la capacidad de ataque y defensa ha sido desarrollado a niveles superiores a los de una persona de un nivel relativamente inferior, el respeto debe estar presente siempre. Las riñas, sin importar las causas o naturaleza de la que deriven, deben ser evitadas hasta donde sea posible, sin llegar a la violencia y si esta fuera necesaria, recurrir a ella solo como defensa y no valiéndose de la capacidad que se tiene para humillar, lastimar innecesariamente o en el más extremo y severo de los casos, dar fin a la existencia del adversario.

El taekwondoin debe regirse por un estricto sentido de justicia, respeto a la vida y en esencia, convivir en armonía con todo aquello que le rodea, alcanzando así el estado pleno espiritual para el cual ha estudiado.

El grado de avance no se lleva en la cinta, ni es representada tampoco por el color de esta. El taekwodoin refleja su avance en su actitud hacia la vida, su mentalidad y en su conducta con aquellos que le rodean. Mantiene un respeto íntegro tanto a sus compañeros de grados avanzados, como a aquellos de grados menos avanzados; no atenta en contra de su propia persona, y aun menos al equilibrio natural de todo aquello que le rodea.

No se entrena para pelear, se estudia para estar en paz consigo mismo.

Un Guerrero integra su espíritu a su entorno, de tal forma que la energía y la paz del universo residan siempre en él.